She saved everyone but couldn't save herself.
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lunes, 19 de noviembre de 2012

Pisadme, acabad conmigo.

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Era una colilla a medio apagar que había sido dejada caer sin ninguna suavidad sobre el sólido cemento donde aún los restos de lluvia descansaban volviendo el ambiente frio, húmedo y vacío. No terminaba de consumirme y deseaba que alguien simplemente me pisara para acabar con el dolor que sentía al estar medio viva y medio muerta. Jamás había sentido nada igual, nunca me habían tratado de ese modo, si tanto les gustaba no merecía que me tratasen como me trataban, lanzarme así con todo desprecio como si nada en mi importase estrellando mi cara  contra el suelo haciéndome volver a una realidad donde jamás hubiera deseado estar. Así me sentía. . . pies pasaban a mi alrededor y jugaban conmigo sin tener el valor de aplastarme y acabar con mi sufrimiento, era doloroso consumirse lentamente como lo hacía y eso era lo único que me recordaba que estaba viva, al menos aún un poco. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cuando las palabras mueren, junto a ellas el alma de desvanece.

Ardía como el fuego recordando los momentos que un día habían sido un sueño. Se consumía pensando como y cuando los días serían por fin claros. Los días pasaban, su vida avanzaba sin darse cuenta de que era lo que pasaba. Palabras vacías, palabras calladas que deseaban salir a gritos de un alma encadenada. La vida se le agotaba, los segundos pasaban y allí seguía sintiéndose encerrada, prisionera de los pensamientos que tanto la agotaban.
La vida pasó mientras las palabras ahogaban su encadenado corazón. Se fue, voló, su alma marchitó.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Atrapada donde nadie la encontraba

Se sentó delante de una hoja en blanco, completamente vacía y se dio cuenta de que tal vez así se sentia.  Deseaba gritar, deseaba llorar,  pero nadie le decía que no era ella la única que así se sentía. Y allí donde la razón no controlaba, nadie la ayudaba a alzar el vuelo que tanto deseaba. La oscuridad impregnó y encadenó su corazón dejando tras el solo un rastro de temor.
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Y allí sigue esperando a que alguien la encuentre y abra su caparazón.